Multimed 2014; 19(1)
Enero-Marzo
Paludismo.
Un problema actual.
Malaria.
A current problema.
Virginia Isel Rodríguez Salazar.
Especialista
de Primer Grado en Pediatría. Master en Atención Integral al Niño. Asistente. Hospital
Pediátrico General Milanés. Bayamo. Granma.
RESUMEN
Introducción: el
paludismo o malaria es una enfermedad parasitaria transmitida por mosquitos que
ha afligido a los seres humanos por milenios. A pesar de los avances en
conocimiento, esta enfermedad continúa causando morbilidad y mortalidad
significativas alrededor del mundo.
Objetivo: realizar una revisión de la literatura reciente sobre la epidemiología, diagnóstico, tratamiento del paludismo.
Método: la búsqueda se realizó en las bases de datos Medline y se revisaron artículos publicados desde 2009 al 2014.
Conclusiones: este artículo hace énfasis en la importancia de tener un alto grado de sospecha
de la malaria, hacer un diagnóstico rápido y acertado y dar el tratamiento
antimalárico apropiado con el fin de optimizar el pronóstico del paciente
infectado.
Descriptores DeCS: MALARIA/diagnóstico; MALARIA/epidemiología; MALARIA/transmisión; MALARIA/terapia; MALARIA/complicaciones.
ABSTRACT
Introduction: the malaria is a parasitic
disease transmitted by mosquitoes, and it has affected the human being for
years. In spite of the advances in knowledge, this illness continues causing
outstanding morbidity and mortality around the world.
Objective: to perform a review of
the recent literature on the epidemiology, diagnostic and treatment of malaria.
Method: the research was made in
the Medline databases and there were checked the articles published since 2009
to the 2014. Conclusions: This
article made an emphasis in the importance of having a high suspicion degree of
malaria, making a fast diagnostic and giving a proper antimalarial treatment
with the purpose to optimize the prognosis of the patient infected.
Subject heading: MALARIA/diagnosis; MALARIA/epidemiology; MALARIA/transmission; MALARIA/therapy; MALARIA/complications.
INTRODUCCIÓN
A pesar de que ha
pasado más de un siglo desde que se descubrieron las causas del paludismo,
todavía no se cuenta con una cura contra la certera picada de la anofeles
hembra cuando llega repleta de esporozoitos de
plasmodios y, mientras se alimenta de sangre para nutrir sus huevos, inyecta
los parásitos, que se apresuran a alojarse en los hepatocitos de la víctima. 1,2 La malaria hoy día afecta al mayor número de personas jamás conocido en la
historia y es endémica en 106 países. 3 Amenaza a media humanidad y
su increíble adaptabilidad le ha mantenido con nosotros desde el principio de
nuestra vida en la tierra. Es posible que los dinosaurios tuvieran malaria,
pues se sabe que afecta a los pájaros, puercoespines, monos, serpientes y
ardillas voladoras, entre otras especies. 4,5 Las momias egipcias
muestran signos de paludismo, Hipócrates documentó las etapas de la enfermedad
y es posible que esta enviara al otro mundo a Alejandro el Grande. 3
Aproximadamente la
mitad de la población mundial habita en zonas con riesgo de contraer el
paludismo a través de picadas de mosquitos infectados. Cada año, unos 250
millones de personas sufren de esta enfermedad y un millón de ellos fallecen.
La mayoría son niños africanos menores de cinco años. Existe un consenso
creciente sobre los mejores métodos disponibles de prevención y tratamiento.
Además, organizaciones internacionales como la Organización Mundial por la
Salud (OMS) han establecido objetivos ambiciosos para emprender una lucha a
gran escala contra el paludismo. 6,7
En países no
endémicos el paludismo también ha mostrado un considerable aumento de su
incidencia, fundamentalmente a expensas del paludismo importado. 8 También se han dado casos de paludismo introducido, adquirido por la
transmisión al mosquito desde un caso importado en un área no endémica; de
paludismo inducido, adquirido por maniobras diversas (trasfusiones,
inoculaciones accidentales con agujas contaminadas, etc.) y de paludismo
críptico, aquel que no puede asociarse a casos secundarios y en cuyo origen se
ha relacionado con una frecuencia también creciente, el transmitido por
mosquitos procedentes de zonas endémicas que han sido transportados en aviones,
barcos e incluso en el equipaje de los viajeros. 9
Por todo lo
anteriormente expuesto nos sentimos motivados a realizar una revisión
descriptiva del tema, tomando como fuente las publicaciones más actualizadas en
los últimos cinco años en sitios web, directrices de la organización mundial de
la salud e investigaciones realizadas en el África subsahariana y América
Latina con el objetivo de brindar al lector elementos de actualización, para
mejorar la prevención, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.
Diagnóstico/
Epidemiología del paludismo.
El paludismo se
observa en la mayor parte de las regiones tropicales y subtropicales,
especialmente en el África subsahariana.
El P. falciparum predomina en África, Nueva Guinea y Haití; la
variante P. vivax es más frecuente en América Central
y el subcontinente indio. El P. malariae se encuentra
en la mayor parte de las áreas endémicas, especialmente en todo el África
subsahariana y el P. ovale es relativamente infrecuente fuera de África. Se
identifican zonas de alta transmisión en muchas partes del África subsahariana,
en la región amazónica y en el Asia sudoriental (Tailandia e Indonesia).
Científicos de
Francia y de la República Gabonesa anunciaron el descubrimiento de un nuevo
agente del paludismo que infecta a los chimpancés en el África central. Los expertos indican que la nueva especie,
identificada como Plasmodium gaboni,
está vinculada a la forma más virulenta que ataca a los seres humanos. 10,11
Paludismo
y condiciones socioeconómicas
La malaria está
íntimamente ligada a la pobreza, siendo a la vez causa y consecuencia de ella.
Junto con el sida y la tuberculosis, la malaria es uno de los tres retos más
importantes de salud pública que están socavando el desarrollo de los países
más pobres del mundo. En países con transmisión intensa y permanente, la lucha
contra esta enfermedad puede llegar a significar hasta el 40% del presupuesto
destinado a salud pública. 12 La malaria deteriora constantemente,
aunque de modo lento, la vitalidad de una comunidad. En los niños produce
defectos congénitos y de desarrollo y trastornos de la nutrición, facilita
otros procesos infecciosos y retrasa su desarrollo mental, lo que impide la
asistencia a la escuela y el desarrollo educativo y cultural de la población. 13 Los adultos con paludismo crónico son poco productivos e incapaces de ganarse
un salario o de cultivar la tierra. En los países endémicos no hay un solo
aspecto de la vida que no esté afectado directa o indirectamente por esta
enfermedad, que supone una importante carga para el desarrollo económico y
social. 14
La epidemiología del
paludismo es compleja y puede presentar variaciones considerables incluso en
zonas geográficas relativamente pequeñas. En muy pocos países se ha podido
erradicar la malaria y por el contrario en otros se ha observado un
recrudecimiento en los últimos años. En la actualidad las estrategias de
control de la malaria se basan en el diagnóstico y tratamiento precoces y
efectivos mediante test de diagnóstico rápido y terapia combinada con artemisinas, en la utilización de mosquiteras impregnadas
con insecticidas, en el tratamiento preventivo intermitente en embarazadas y
niños, en la lucha contra el mosquito transmisor y en el desarrollo de vacunas. 15,16
Transmisión
El paludismo se
transmite exclusivamente por la picadura de mosquitos del género Anopheles. La intensidad de la transmisión depende de
factores relacionados con el parásito, el vector, el huésped humano y el medio
ambiente. En el mundo hay unas 20 especies diferentes de Anopheles que tienen importancia local. Todas las especies importantes como vector pican
por la noche. Estos mosquitos se crían en agua dulce de poca profundidad
(charcos, campos de arroz o huellas de animales). La transmisión es más intensa
en lugares donde los vectores tienen una vida relativamente larga que permite
que el parásito tenga tiempo para completar su desarrollo en el interior del
mosquito, y cuando el vector prefiere picar al ser humano antes que a otros
animales. Por ejemplo, la larga vida y la fuerte preferencia por los humanos
que presentan las especies que actúan como vector en África son la causa de que
más del 85% de las muertes por paludismo se registren en ese continente. 17
La transmisión
también depende de condiciones climáticas que pueden modificar el número y la
supervivencia de los mosquitos, como el régimen de lluvias, la temperatura y la
humedad. En muchos lugares la transmisión es estacional, alcanzando su máxima
intensidad durante la estación lluviosa e inmediatamente después. Se pueden
producir epidemias de paludismo cuando el clima y otras condiciones favorecen
súbitamente la transmisión en zonas donde la población tiene escasa o nula
inmunidad, o cuando personas con escasa inmunidad se desplazan a zonas con
transmisión intensa, como ocurre con los refugiados o los trabajadores
migrantes. 18
La inmunidad humana
es otro factor importante, especialmente entre los adultos residentes en zonas
que reúnen condiciones de transmisión moderada a intensa. La inmunidad se
desarrolla a lo largo de años de exposición y, a pesar de que nunca proporciona
una protección completa, reduce el riesgo de que la infección cause enfermedad
grave. Es por ello que la mayoría de las muertes registradas en África
corresponden a niños pequeños, mientras que en zonas con menos transmisión y
menor inmunidad se encuentran en riesgo todos los grupos de edad. 19-21
Quién
está en riesgo
Aproximadamente la
mitad de la población mundial corre el riesgo de padecer el paludismo. La
mayoría de los casos y de las muertes se registran en el África subsahariana.
No obstante, también se ven afectadas Asia, Latinoamérica y, en menor medida,
Oriente Medio y algunas zonas de Europa. 22 En 2013 el paludismo
estaba presente en 97 países y territorios.
Entre los grupos de
población que corren un riesgo especial se encuentran:
-
Los niños pequeños de
zonas con transmisión estable que todavía no han desarrollado inmunidad
protectora frente a las formas más graves de la enfermedad. Los niños pequeños
son el grupo que más contribuye a la mortalidad mundial por paludismo.
-
Las embarazadas no
inmunes. El paludismo produce tasas elevadas de aborto (hasta un 60% en el caso
de la infección por P. falciparum) y tasas de
mortalidad materna del 10% al 50%. 23,24
-
Las embarazadas
seminmunes de zonas con alta transmisión. El paludismo puede producir abortos y
bajo peso al nacer, especialmente durante los dos primeros embarazos. Se
calcula que anualmente mueren 200 000 lactantes a consecuencia del paludismo
adquirido durante el embarazo.
-
Las embarazadas
seminmunes infectadas por el VIH de zonas con transmisión estable corren mayor
riesgo de sufrir el paludismo en todos sus embarazos. Las mujeres con infección
palúdica placentaria también corren mayor riesgo de transmitir la infección a
sus hijos recién nacidos. 25
-
Los pacientes con
VIH/sida.
-
Los viajeros
internacionales procedentes de zonas no endémicas corren mayor riesgo de sufrir
el paludismo y sus consecuencias, pues carecen de inmunidad.
-
Los emigrantes de
zonas endémicas y sus hijos residentes en zonas no endémicas también corren
mayor riesgo cuando vuelven de visita a sus países, debido a la inexistencia o
atenuación de la inmunidad. 26,27
Síntomas
de Paludismo
La fiebre es el
síntoma de la malaria por excelencia, y el más frecuente. Aunque no viene sola,
ya que suele acompañarse de escalofríos, sudoración, cefaleas y dolores generalizados de músculos y
articulaciones. Otros síntomas que pueden aparecer son vómitos y diarrea. Como
puede verse los síntomas de la malaria son muy inespecíficos, pudiendo ser
similares a una gripe o a una gastroenteritis, por ello conviene ser muy cautos
y evitar estas confusiones, especialmente en el caso del paludismo falciparum, ya que puede ser fatal en uno a dos días,
provocando un fallo multiorgánico (paludismo grave y complicado) si no se
diagnostica y trata precozmente. Por lo tanto, cuando un viajero procedente de
áreas endémicas de paludismo comienza con fiebre debemos asumir que tiene
paludismo mientras no demostremos lo contrario. 28
El tiempo que media
entre la picadura del mosquito y la aparición del cuadro clínico es de 7 a 14
días para P. falciparum, P. vivax y P. ovale, y de 7 a 30 días para P. malariae, pero
puede ser mucho más prolongado en pacientes semiinmunes o en personas que ha estado tomando medicamentos antipalúdicos como
quimioprofilaxis. En zonas con alta transmisión palúdica, la presencia del
parásito en la sangre no significa necesariamente que el paciente tenga
paludismo y la fiebre puede corresponder a otra enfermedad. 29
La forma más grave es
el paludismo por P. falciparum (terciana maligna) que
puede mostrar un cuadro clínico muy variado que incluye, además de los síntomas
clásicos (fiebre, escalofríos, sudoración y cefalea), tos, diarrea, dificultad
respiratoria e incluso evolucionar hacia el shock con coagulopatía de consumo, insuficiencia renal y hepática, edema pulmonar y encefalopatía
aguda que puede llegar al coma y muerte (paludismo cerebral). El tratamiento
rápido es esencial, incluso en los casos leves, porque pueden aparecer de forma
repentina complicaciones irreversibles. En los niños no tratados y en los
adultos no inmunes la tasa de letalidad es superior al 10%. 30
Las otras formas de
paludismo, como la causada por P. vivax (terciana
benigna), P. malariae (cuartana) y P. ovale, por lo
regular no amenazan la vida, excepto en los niños de muy corta edad, los
ancianos y los pacientes con enfermedades concurrentes o inmunodeficiencia.
Después de un lapso sin fiebre se repite el ciclo de escalofríos, fiebre y
sudoración todos los días, en días alternos o cada tercer día. La duración del
ataque primario no tratado varía desde una semana hasta un mes o más. Las
recaídas verdaderas después de periodos sin parasitemia son frecuentes (en el caso de las infecciones por P. vivax y P. ovale) y pueden surgir a intervalos regulares durante cinco años o más.
Las infecciones palúdicas por P. malariae pueden
persistir hasta 50 años, con crisis febriles recurrentes. Las personas
parcialmente inmunes o que han estado tomando medicamentos profilácticos pueden
mostrar un cuadro clínico atípico y grandes variaciones del periodo de
incubación. 30,31
Diagnóstico
del Paludismo
Las cuatro formas de
paludismo humano pueden ser tan semejantes respecto a sus síntomas que es
prácticamente imposible diferenciarlas por especie si no se hacen estudios de
laboratorio. Además, el patrón febril de los primeros días de la infección se
asemeja al que se observa en las etapas incipientes de otras enfermedades
víricas, bacterianas o parasitarias.
La confirmación del
diagnóstico se hace por la demostración de los parásitos del paludismo en
frotis de sangre y en gota gruesa. Pueden ser necesarios los estudios microscópicos
repetidos cada 12 a 24 horas, por la variación del número de parásitos en
sangre periférica, sobre todo en la infección por P. falciparum.
Incluso, a veces, no se puede demostrar la presencia de parásitos en los frotis
de pacientes que han sido tratados en fecha reciente o que están bajo
tratamiento.
Existen métodos de
diagnóstico muy sensibles como las técnicas de amplificación de ácidos nucléicos o mediante la detección de antígenos circulantes
del plasmodio (tests rápidos de inmunocromatografía, útiles sobre todo para el
paludismo por P. falciparum). Los anticuerpos,
demostrables por inmunofluorescencia u otras técnicas, pueden aparecer después
de la primera semana de infección y persistir durante años por lo que pueden
indicar sólo una infección previa y, por lo tanto, no son útiles para el
diagnóstico de la enfermedad actual. 32,33
Tratamiento
del Paludismo
El tratamiento de las
personas infectadas de malaria es indispensable para evitar que actúen como
fuente de infección para los mosquitos y de esta forma interrumpir la cadena
epidemiológica. En las zonas endémicas es de especial importancia, además del tratamiento,
tomar medidas para evitar que los mosquitos piquen a los enfermos (mosquiteros,
repelentes, etcétera). Cuando un paciente que reside o procede de una zona
palúdica tiene fiebre, es necesario preparar y estudiar una gota gruesa y un
frotis de sangre teñidos con Giemsa para confirmar el
diagnóstico e identificar la especie del parásito.
Los pacientes con
paludismo grave y los que no pueden tomar medicación por vía oral deben recibir
tratamiento antipalúdico por vía parenteral. Cuando existen dudas acerca de la
posible resistencia del parásito infectante, se debe administrar quinina o
quinidina. Actualmente se recomiendan las terapias combinadas con artemisina
Los derivados de la artemisina son los antimaláricos más potentes y con menos
efectos adversos que existen en la actualidad. Su eficacia aumenta al
combinarlos con otros fármacos, con lo cual se disminuye, además, la aparición
de resistencias al tratamiento. 33
Quimioprofilaxis
del paludismo
Los viajeros no
inmunes que estarán expuestos a las picaduras de mosquitos en zonas palúdicas
deben utilizar en forma regular fármacos supresores (atovacuona/proaguanil, mefloquina, doxiciclina, cloroquina). Se
recomienda también la quimioprofilaxis en las mujeres embarazadas y en los
niños de corta edad.
Ninguna de las pautas
de profilaxis con fármacos protege al cien por cien frente a la malaria, y se
deben sopesar, siempre, los posibles efectos adversos del fármaco o combinación
de fármacos recomendados, con la posibilidad real de ser picado por un mosquito
infectado. El riesgo de exposición de las personas que viven en algunas
ciudades en muchas de las zonas palúdicas es nulo, por ejemplo en Asia
sudoriental y América del Sur, y quizás no esté indicada la quimioprofilaxis en
estos casos.
La distribución geográfica
y la sensibilidad de los parásitos palúdicos a fármacos específicos cambia con
gran rapidez, por lo que es importante solicitar y obtener la información más
reciente sobre la distribución y extensión de las resistencias, antes de
ordenar algún quimioprofiláctico. Para ello, en
España se dispone de los Centros de Vacunación Internacional y Consejos al
Viajero (ver web) donde se prescribe la pauta de quimioprofilaxis indicada
según la zona a la que se viaja y se administran las vacunas recomendadas para
la prevención de otras enfermedades infecciosas. 33,34
Métodos
de control del Paludismo
En la actualidad hay
109 países con malaria endémica, 45 de ellos en la Región de África de la OMS.
La malaria endémica ya no se observa en muchos países templados y en zonas
desarrolladas de los países tropicales, pero constituye una causa importante de
enfermedad en muchas zonas tropicales y subtropicales donde el desarrollo
socioeconómico es deficiente. También se identifican zonas de alta
transmisibilidad en la Amazonía y en el Sudeste asiático.
Además, existen cada
vez más problemas de resistencia farmacológica del parásito y de resistencias
de los vectores a los insecticidas. El paludismo sigue siendo hoy día, como lo
ha sido durante siglos, una pesada carga para las poblaciones de los trópicos y
un peligro para las personas que viajan a estas zonas.
En la mayor parte de
las zonas tropicales no es posible la erradicación del paludismo debido a la
amplia distribución de las zonas de cría del mosquito Anopheles,
al gran número de personas infectadas y a la falta de recursos,
infraestructuras y programas de control. Siempre que sea, posible, la
enfermedad se debe contener mediante la utilización prudente de insecticidas
para eliminar el mosquito vector, el diagnóstico rápido y tratamiento adecuado
del paciente, y la administración de quimioprofilaxis a grupos de alto riesgo.
Entre los medios
disponibles para prevenir y combatir la malaria destacan:
Los mosquiteros
tratados con insecticidas de larga duración.
El rociamiento de
interiores con insecticidas de acción residual.
El tratamiento
combinado con artemisininas
El tratamiento
preventivo intermitente durante el embarazo.
Vacuna
Existen muchos
motivos por los que en la actualidad no hay disponible una vacuna contra la
malaria que pueda administrarse de forma rutinaria en los programas de
vacunación de los países endémicos. El primer motivo es de índole biológico;
los parásitos son organismos mucho más complejos que las bacterias y los virus.
En el caso concreto del Plasmodium en cada estadio de
su ciclo biológico (esporozoito, trofozoito, esquizonte, merozoito) su
envoltura antigénica se modifica confundiendo al sistema inmune. Esto dificulta
saber cuáles son los antígenos fundamentales que desencadenan una respuesta
inmune eficaz. 35
Pero hay otros
motivos. Uno es el hecho de que la malaria y otras enfermedades tropicales no
afectan a los países desarrollados, y por tanto, no se destinan suficientes
recursos en investigación y desarrollo de medicamentos y vacunas contra estas
enfermedades, lo que sumado a los escasos recursos económicos de los países
afectados hace que muchas empresas farmacéuticas consideren poco rentable
investigar en vacunas contra la malaria.
A nivel logístico,
hay muchas dificultades para llevar a cabo ensayos clínicos en un contexto de
pobreza como el africano donde ni siquiera mucha población está censada y la
accesibilidad a las poblaciones es difícil por la precariedad de las vías de
comunicación. Por otra parte, hasta ahora la OMS considera que las vacunas
deben tener al menos una eficacia del 40-50% para que su uso sea aprobado,
basándose en los resultados obtenidos con las vacunas para enfermedades víricas
o bacterianas, sin tener en cuenta que tanto la dinámica de transmisión de la
malaria como el parásito son mucho más complejos.
Avances
en la vacuna antipalúdica
Sin embargo, durante
las últimas dos décadas, y especialmente en los últimos diez años se han
realizado importantes avances que permiten ser optimistas en cuanto a la
posibilidad de desarrollar vacunas eficaces y que puedan utilizarse de forma
masiva y rutinaria. Existen en la actualidad más de 70 vacunas candidatas en
diferentes fases de investigación. La mayoría de ellas se dirigen frente a
varios de los antígenos considerados importantes en el desencadenamiento de una
respuesta inmune eficaz.
Pero los avances no
solamente han venido del campo de la biología molecular y de la inmunología,
sino que en los últimos años se están produciendo alianzas entre las empresas
farmacéuticas, los estados, fundaciones privadas, universidades y ONGD que están
aumentando los recursos financieros y humanos dirigidos a la lucha contra la
malaria y otras enfermedades tropicales (como la leishmaniasis,
por ejemplo). Estas alianzas están permitiendo el desarrollo de plataformas
para la realización de ensayos clínicos en fase II-III en humanos, cuyo
objetivo es demostrar que las vacunas no sólo son seguras e inmunogénicas,
sino también eficaces en las poblaciones en las que se utilizarán si llegan a
ser registradas. En todo esto ha influido, por supuesto, la presión social y
ese nuevo concepto de la responsabilidad social corporativa.
No hay que olvidar, no obstante, que la malaria es una enfermedad muy compleja que no sólo se podrá abordar con las vacunas, sino con la suma de todas las herramientas disponibles: el diagnóstico y tratamiento precoces con pruebas y medicamentos eficaces, el tratamiento preventivo intermitente en niños y embarazadas, las redes mosquiteras impregnadas de insecticida y la lucha antivectorial. 36,37
CONCLUSIONES
La malaria mata
anualmente casi tanta gente como el SIDA ha matado durante los últimos 15 años.
La malaria es una
enfermedad muy antigua, que no ha sido erradicada. Es responsable de más de dos
millones de muertes al año y afecta a más de 100 países, lo que representa el
40% de la población mundial. De los trescientos a quinientos millones de nuevos
casos anuales, el 90% se dan en países africanos, sobre todo en comunidades
rurales muy pobres, con acceso limitado a la atención sanitaria. La malaria
mata a un niño cada 30 segundos, aunque las mujeres embarazadas y los
refugiados también son vulnerables a esta enfermedad.
En algunas regiones,
la malaria ha tomado proporciones epidémicas debido a conflictos armados,
desplazamientos masivos de población, crisis económicas y cambios climáticos.
Los países afectados por El Niño han experimentado un dramático aumento del
número de casos por esta enfermedad.
Afrontar una
enfermedad como la malaria, hace que los países pobres se sumen aún más en la
pobreza. En África, un sólo ataque de malaria cuesta el equivalente a diez días
de trabajo.
El coste económico de
la malaria es enorme en términos de pérdida de ingresos y carga financiera para
los sistemas sanitarios.
Por lo visto en esta revisión, nos damos cuenta que esta es una enfermedad mortal, pero que está en nuestras manos combatirla, ya que es muy fácil.
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de revistas de alto impacto sobre Parasitología, Entomología y Medicina
Tropical. Pueden descargar las incluidas en la suscripción UNAM.
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