Multimed 2014; 18(1)
Enero-Marzo
La comprensión
materialista de la historia, fundamento para el empleo de las fuentes
históricas.
The materialistic comprehension of history, grounds for the application of historical sources.
Francisco Felino Riverón Morales; 1 Rafael Claudio Izaguirre Remón; 2 Onelia Méndez Jiménez; 3 Jorge Palma Cardona. 4
1- Máster
en Estudios Cubanos y del Caribe. Universidad
de Ciencias Médicas Celia Sánchez Manduley. Auxiliar Email: riveronm@infomed.sld.cu
2- Doctor en
Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular.
3-Máster en
Metodología Educativa. Auxiliar.
4-Profesor Auxiliar de Historia de la cátedra de Filosofía e Historia.
RESUMEN
La interpretación de las diversas fuentes históricas
por el historiador, desde el materialismo histórico, permite estudiar los
diversos fenómenos de la sociedad en conexión e interdependencia. Todo conocimiento es un acto de reflejo. En tal
sentido las fuentes históricas constituyen un medio de conocimiento de la
realidad, en tanto constituyen un reflejo de lo acontecido, lo que le permite
al historiador reelaborar, reconstruir el hecho, como conocimiento histórico, lo
que explica el carácter mediador de las fuentes históricas entre el historiador y el
hecho histórico. En tal sentido es tarea del historiador localizar la fuente
para poder explicar el interpretar el pasado.
En la investigación realizada se demuestra que las
fuentes del conocimiento histórico contextualizadas en el proceso de enseñanza aprendizaje
(PEA) funcionan como mediadores didácticos; independientemente de la
subjetividad que le es inherente a este tipo de mediador y de la filiación
clasista del historiador y de sus intereses.
Se concluye que las fuentes históricas que son para el historiador una fuente de
conocimiento, para el maestro constituyen un medio de enseñanza y para el
alumno medio para el aprendizaje.
Es propósito de este artículo fundamentar, desde la comprensión materialista de
la historia, el uso de las fuentes históricas como mediadores didácticos en el proceso
de enseñanza aprendizaje
Descriptores DeCS: MATERIALISMO HISTÓRICO;
ENSEÑANZA-APRENDIZAJE; FUENTES HISTÓRICAS; MEDIADORES DIDÁCTICOS.
ABSTRACT
The interpretation of the
diverse historical sources by historians, from the historical materialism,
permits to study the diverse phenomena of the society in connection and
interdependence. All knowledge is an act of reflection. In such sense the
historical sources constitute a means of the reality knowledge, and constitute
a reflection of the event, what allows to the historian to remake and rebuild
the fact, like historical knowledge, what explains the mediator character of
the historical sources between the historian and the historical fact. In such
sense the task of historians is to locate the source to be able to explain and
interpret the past. In the investigation performed it is evidenced that the
sources of the historical knowledge contextualized in the teaching learning
process (TLA) work like didactic mediators; independently of the subjectivity
that is inherent to this type of mediator and of the classist affiliation of
the historian and his interests. It was concluded that the historical sources
that represent a source of knowledge for historians, for the teacher constitute
a means of education and for the students it is a learning tool. The purpose of
this article is to support, from the materialist understanding of the history,
the use of the historical sources like didactic mediators in the teaching
learning process.
Subject headings: HISTORICAL MATERIALISM; TEACHING LEARNING; HISTORICAL SOURCES; DIDACTIC MEDIATORS. INTRODUCCIÓN
El surgimiento del marxismo en Europa en el siglo
XIX, significó una nueva forma revolucionaria y científica de interpretar la
historia. Refiriéndose a este trascendental hecho Lenin, en “Tres fuentes y tres
partes del Marxismo” apuntó: “Marx profundizó y desarrolló el materialismo
filosófico, lo llevó a su término e hizo extensivo su conocimiento de la
naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El materialismo histórico de
Marx es una conquista formidable del pensamiento científico. Al caos y a la
arbitrariedad, que hasta entonces imperaban en las concepciones relativas a la
historia y a la política, sucedió una teoría asombrosamente completa y armónica
que muestra cómo de un tipo de vida social se desarrolla, en virtud del
crecimiento de las fuerza productivas, otra mas alta...”.1
La correcta aplicación del materialismo histórico a
la sociedad permitió arribar a una comprensión materialista de la historia, lo
cual permite comprender desde un plano científico los diversos acontecimientos
históricos, lo que son únicos e irrepetibles, en tal sentido para poder
interpretarlos y explicarlos para las generaciones que no lo vivieron es
imprescindible acudir a las fuentes históricas, las que se convierten medio eficaz
del conocimiento al reflejar los hechos históricos. Tanto para el historiador
como para el profesor la fuentes históricas tiene una gran significación, pues
para el primero son fuentes del conocimiento histórico al reconstruir el hecho,
en tanto para los segundos constituyen un medio eficaz para la trasmisión de
los conocimientos históricos en el proceso de enseñanza aprendizaje. Estos
presupuestos permiten formular como objetivo del presente artículo científico
el siguiente: Fundamentar, desde la comprensión materialista de la historia, el
uso de las fuentes históricas como mediadores didácticos en el Proceso de
Enseñanza Aprendizaje
DESARROLLO
Asumir
los fundamentos históricos significa ante todo identificarse con lo expresado
por Marx en el Prólogo de la ‘Contribución a la crítica de
Se
asume el criterio marxista de que en el análisis de los hechos históricos los
factores económicos determinan sólo en última instancia, lo que presupone la
independencia relativa de otros elementos superestructurales de la sociedad.
En este sentido, se comparten las consideraciones
de Reyes, 3,4 de que la historia:
-
Tiene como base los hechos y fenómenos
históricos en su concatenación dialéctica. Es tiempo (pasado – presente –
futuro).
-
Es espacio (sucede en un lugar geográfico
determinado).
-
Tiene como protagonistas a los hombres en sociedad
(expresión tanto de lo colectivo como de lo individual).
-
Es cambio, transformación y perfección.
-
Es la totalidad, lo global, por la
diversidad de actividades humanas: económicas, políticas, sociales y
culturales.
-
Es explicación, interpretación y
comprensión.
-
Es esencia, expresada en elementos
conceptuales, regularidades y leyes que conectan hechos, procesos y épocas
históricas.
-
Es memoria reconstruida.
-
Es objetividad y, a la vez, compromiso de
clase.
La interpretación de las diversas fuentes del
conocimiento histórico por el historiador, aplicando de manera consecuente el
materialismo histórico, permite no sólo comprender el pasado, sino el presente
para de ahí realizar proyecciones de futuro.
Se asume como fundamento lo expresado por el Dr.
José Ignacio Reyes 3 cuando refirió: “En esencia, la historia a
enseñar debe centrarse en la totalidad de los aspectos de la vida social sin
hiperbolizar ninguno de sus elementos, sino todo lo contrario, reflejar su
diversidad en una estrecha conexión dialéctica ubicada en un contexto espacio-temporal
que se mueve en la relación pasado-presente-futuro, expresión de la actuación
de las masas en interacción con las personalidades históricas. La historia no
es algo acabado e inamovible, es un conocimiento en construcción que parte de
la consulta de fuentes diversas que enriquecen su carácter probatorio y que
necesitan la interacción directa de sus estudiosos con esa diversidad para la
apropiación de métodos”.
La historia puede ser asumida a través de diversas
interpretaciones y visiones científicas. En este sentido se destacan: el
positivismo, la escuela de los Annales y el marxismo. Para el positivismo1 la interpretación de los
hechos históricos es posible solo a partir de la utilización de fuentes
bibliográficas y documentales. La historiografía positivista 4 es
culto fetichista y exagerado respecto del texto o el documento, como única y
exclusiva fuente legítima del trabajo del historiador.
Los positivistas consideran que la verdad está
determinada por la autenticidad de las fuentes. 5,6 Por tanto ese
culto exagerado, extremo a las fuentes tergiversó su valor al convertir en un
fin lo que en realidad es un medio del conocimiento. En tal sentido esta forma
de interpretación de lo acontecido en le pasado no permite comprender el
carácter reflejo y mediador que tienen las fuentes históricas.
Con independencia de sus limitaciones, esta
corriente tuvo una influencia marcada en los historiadores cubanos de la
primera mitad del siglo XX, los cuales fueron capaces de construir verdaderos
monumentos, algunos de obligada consulta para los posteriores historiadores,
como el Manual de Historia de Cuba(1938) de Ramiro Guerra Sánchez.6
En consecuencia, resulta innegable que el positivismo
muestra una dimensión erudita de la historia nada desdeñable como fuente para
la historiografía científica y dialéctica. 7
Después de concluida
Con el surgimiento del Marxismo, en la cuarta
década del siglo XIX, nace una forma distinta de interpretación de los hechos
históricos, lo que significó una revolución en la filosofía. El gran mérito de
los clásicos es haber arribado a la concepción materialista de la historia. A
partir de esta concepción, la aplicación de la teoría marxista a los hechos
históricos presupone estudiarlos en su conexión e interdependencia, apoyados en
diferentes fuentes de conocimiento.
La interpretación marxista rompe con el criterio
positivista del carácter fetichista y absoluto en la utilización de la fuente
histórica y despoja a la fuente de todo carácter aislado. La aprehensión del
historiador de que la fuente es portadora del hecho, de conocimientos en tanto
lo refleja es la vía para la correcta interpretación de la realidad.
La categoría marxista-leninista de actividad
permite comprender y explicar como los seres humanos contraen múltiples
relaciones en la sociedad, entre los que se destacan los hechos históricos, los
que son reflejados a través de las fuentes históricas, que al mismo son tiempo
producto y resultado de la actividad humana y herencia material, de gran valía
para los historiadores.
La teoría leninista del reflejo es la clave para
comprender el carácter mediador que tiene las fuentes históricas, como reflejo
de lo acontecido, entre el historiador y el hecho histórico, pues mediante su
interpretación el historiador puede reconstruir lo acaecido, que por demás es
único e irrepetible, por lo que no es factible reproducirlo en laboratorios tal
cual fueron, lo que le permite arribar a nuevos conocimientos. En tal sentido
es tarea del historiador localizar la fuente para poder explicar e interpretar la
realidad y de esta forma conocer el pasado. Tanto en la fuente histórica como
en el hecho histórico está presente la dialéctica de lo objetivo y lo subjetivo.
Se comparte el criterio de que la categoría
marxista de fuente histórica no se limita a definirla como la portadora de los
datos históricos sobre lo acontecido en le pasado, como resto o testimonio, sino
que las fuentes son resultados de la actividad humana que refleja los hechos
históricos directamente. 8-12
Los elementos hasta aquí aportados le permiten a los
autores definir que las fuentes históricas constituyen un medio de
conocimiento, resultado de la actividad humana que refleja la realidad y que al
ser portadora de lo acontecido en el pasado, permiten al historiador la
reconstrucción de los hechos como conocimiento histórico.
En correspondencia con la definición anterior se
concluye que el conocimiento histórico es el resultado de la utilización de
fuentes, cualquiera que esta sea según su clasificación, que al ser
interpretadas le permite al investigador argumentar sus ideas, a partir de una
mirada epistemológica e histórica. Epistemológica porque es desde las fuentes
en que se puede construir el conocimiento. Histórica porque es premisa la
ubicación espacial y temporal, sustentada en el principio de la dialéctica que
se refiere al análisis histórico-concreto en la consideración de los objetos y
fenómenos.
En relación al conocimiento que se construye es
oportuno insistir en el hecho de que aunque las fuentes sean las mismas, el
otro aspecto que no se puede desconocer es la subjetividad de quien las
interpreta, lo que significa que un mismo hecho histórico puede tener diversas
interpretaciones en dependencia de la filiación clasista del historiador, de
sus intereses y de la intencionalidad al construir su discurso.
Se comparte el criterio del profesor Díaz Pendás 9 cuando se refiere a que si importante es la fuente, también lo es la
metodología que se utilice para el procesamiento de las mismas y advierte que
sería incorrecto hiperbolizar el papel de las primeras como única premisa par
llegar a la verdad histórica y a la confiabilidad de los resultados de
investigación.
El conocimiento histórico, una vez construido,
sirve de base a los profesores de esta disciplina para seleccionar con criterio
pedagógico lo que debe asumirse en la disciplina y asignaturas para cumplir con
las exigencias que la sociedad le impone a la escuela. Por otro lado, los
docentes cuentan con la posibilidad de revisar dichas fuentes para analizarlas
desde otra visión o para utilizarlas como mediadores didácticos en el proceso
de enseñanza-aprendizaje.
En relación con este aspecto Díaz Pendás, 10,12 realiza una clasificación de las fuentes primarias para la construcción del
conocimiento histórico con fines didácticos y en este sentido destaca:
1.
Los objetos
originales más concretos de la cultura material: piezas de museos (evidencias
arqueológicas, armas de una época, ropa, instrumentos, etc.)
2.
Fuentes
primarias de naturaleza audiovisual: filmes sonoros, quinescopios, vídeos,
tiras fílmicas y series de diapositivas sincronizadas con sonido
3.
Imágenes sin
sonido: Películas silentes, fotos, diapositivas, pinturas, ilustraciones,
caricaturas.
4.
Fuentes
primarias gráficas o simbólicas: Documentos escritos, publicaciones de una
época, mapas, croquis, etc.
5.
Fuentes
primarias orales: Testimonios orales, discursos, grabaciones”
Se ha afirmado que la utilización de las fuentes es
importante en la construcción del conocimiento histórico, pero también lo es en
función del proceso de enseñanza-aprendizaje. En relación con este último aspecto el Doctor José Ignacio Reyes González, 3, 13-16 en su artículo
“Problemas actuales de la didáctica de
Interesa, a los fines de este artículo, destacar el
valor que poseen las publicaciones escritas de valor historiográfico como
recursos que, en calidad de mediadores didácticos, pueden ser empleados en el
proceso de enseñanza-aprendizaje de Historia de Cuba. Las revistas, como tipo
de documento que contiene información histórica, son fuentes primarias
portadores de conocimientos históricos, que pueden ser utilizados de conformidad
con su potencialidad didáctica en las clases de historia, para utilizarlos como
fuentes probatorias de los conocimientos que se imparten, lo cual favorece el
espíritu de indagación y de argumentación en los estudiantes, como expresa Díaz
Pendás 11 al afirmar que: “Lo que para el historiador en fuente para
el maestro y el alumno puede ser medio de enseñanza… ”
Es por ello que, dentro las fuentes primarias
gráficas o simbólicas, las revistas literarias de una época determinada están
consideradas como fuentes primarias gráficas o simbólicas 12 y como
fuentes primarias por el grado de
originalidad de su creación, 13 ya que son utilizadas tanto por el
historiador en su interpretación y argumentación de los conocimientos
históricos, como por los profesores en calidad de mediadores didácticos en el
proceso de enseñanza-aprendizaje de
Las fuentes primarias gráficas o simbólicas, que
son utilizadas por los profesores en el proceso de enseñanza-aprendizaje en
calidad de mediadores didácticos gráficos son: documentos escritos,
publicaciones de una época, mapas, croquis.
El desarrollo de un
auténtico pensamiento histórico en los estudiantes no será posible con una
docencia que no se apoye en fuentes primarias gráficas que en calidad de mediadores
didácticos gráficos sirvan de apoyo documental a la palabra del
profesor.
La utilización de estos mediadores didácticos gráficos en el proceso de enseñanza-aprendizaje puede usarse en:
1.
En la autopreparación del profesor. Esto constituye un aspecto medular
para cualquier profesor de historia, imprescindible para una preparación en los
contenidos más depurada y especializada, pues contribuye a enriquecer el nivel
de información que se puede aportar en las clases en cualquiera de sus
variantes.
Este
aspecto contempla las siguientes acciones:
-
Realización de ficheros bibliográficos a partir de
la información que contienen los artículos publicados en la revistas.
-
Confección de fichas por autor.
-
Confección de fichas por materias.
2.
La inclusión de fragmentos de artículos publicados en las revistas
durante el proceso de la clase. La inclusión de fragmentos no puede ser de
forma espontánea, sino planificada y bien concebida. Puede en:
-
Introducción de un nuevo contenido
-
Consolidar conocimientos que ya se poseen
-
Apoyar o confirmar la exposición del profesor
-
Para introducir una situación problémica.
3.
En el desarrollo de clases prácticas y seminarios. Para ello se puede
utilizar de manera íntegra el artículo publicado, de acuerdo las orientaciones
emitidas por el profesor en correspondencias con las temáticas contenidas en el
programa.
Cuba posee una amplia tradición en la edición y
circulación de revistas literarias, las que han desempeñada un papel primordial
en la defensa de la identidad y de la memoria histórica de la nación. En este
sentido es casi imposible poder desconocer el papel cultural que ellas han
realizado, pues constituyen de por si un útil vehículo para la divulgación de
ensayos, artículos.
Las revistas literarias de una época dada facilitan
el conocimiento de los lectores, posibilita la publicación de criterios de
opinión y sobre todo es un medio importante para la difusión de movimientos
literarios, tendencias políticas
La utilización de fuentes
primarias gráficas (revistas literarias) en calidad de mediadores didácticos gráficos en
el proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina Historia de Cuba.
-
Pone a los estudiantes en contacto directo con
fuentes primarias.
-
Inculca en los estudiantes en interés hacia el
trabajo con las fuentes.
-
Posibilita el desarrollo de un pensamiento
científico al estimular el espíritu de pensar.
-
Constituyen elementos probatorios del contenido.
-
Posibilita que los estudiantes ganen en habilidades
en el análisis de los hechos históricos.
-
Permitan ilustrar, confirma y complementar
conocimientos.
-
Permiten introducir nuevas situaciones de
aprendizaje.
-
Contribuyen a elevar el nivel científico de la
enseñanza de la historia.
-
Ofrecen contenidos para la fundamentación y
demostración.
-
Desarrollan el sentido crítico en los estudiantes
al arribar conclusiones propias.
-
Enseñan a los estudiantes una de las vías más
importantes que tienen los historiadores en la obtención de información, lo que
fortalece en ellos el respeto hacia la historia como ciencia.
CONCLUSIONES
Las fuentes históricas son resultado de la activad
humana y constituyen un reflejo de la realidad, por lo que median entre el
historiador y el hecho histórico. En tal sentido es tarea del historiador
localizar la fuente para poder explicar e interpretar el pasado.
La utilización de las fuentes históricas en el
proceso de en el proceso de enseñanza-aprendizaje encuentra su base
metodológica en la concepción materialista de la historia.
Las
fuentes históricas constituyen la base de todo conocimiento histórico y
utilizadas convenientemente por los docentes se convierten en mediadores
didácticos en el proceso de enseñanza-aprendizaje de
Desde el punto de vista didáctico, el empleo de las fuentes históricas de carácter documental, gráfico o simbólico, constituye un mediador didáctico de incuestionable valor en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la disciplina Historia de Cuba.
1.
El Positivismo es una corriente
filosófica, idealista subjetiva, que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal
conocimiento solamente puede surgir de la afirmación positiva de las teorías a través del método científico. El positivismo deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Augusto Comte y de los británico Hebert Spencer y John Stuart
Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda
mitad de dicho siglo. Según esta escuela, todas las actividades filosóficas y
científicas deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales verificados por la experiencia.
En la interpretación de la historia la historiografía positivista realiza un culto
exagerado respecto del texto o el documento, pues la consideran como única y
exclusiva fuente legítima del trabajo del historiador. En este sentido la
verdad del conocimiento histórico está determinada por la autenticidad de los
documentos. Con independencia de sus limitaciones, esta corriente tuvo una
influencia marcada en los historiadores cubanos de la primera mitad del siglo
XX, los cuales fueron capaces de construir verdaderos monumentos, algunos de
obligada consulta para los posteriores historiadores, como el Manual de
Historia de Cuba(1938) de Ramiro Guerra Sánchez.
2.
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Recibido: 18 de noviembre de 2013.
Aprobado: 3 de diciembre de 2013.